Estación de nieblas
A veces, leyendo, descubres que alguien ha puesto palabras a ideas que circulan por tu cabeza. Y lo ha hecho con una precisión tal que parece que han estado investigando lo que tienes dentro. Como si hubieran burlado al guardián de tus ideas y hubieran robado aquello que más necesitas expresar pero que más difícil te resulta verbalizar. Así que cuando lo ves escrito en las palabras de otro, las adoptas y las conviertes un poco en tuyas, porque al fin y al cabo, las sacaron de tu cabeza, o de una cabeza muy parecida:
Al final de la procesión, un poco rezagadas, estaban dos chicas.
Una vacilaba mucho. Daba unos pasos y se detenía. Como si se hubiese olvidado qué hacía donde estaba. Luego daba unos pasos más.
La otra chica... La del final...
Creo que me enamoré, un poco... Qué tontería.
Pero me pareció conocerla. Como si fuera mi mejor amiga.
Esa persona a la que puedes contar todo, por malo que sea, y que no dejará de quererte, porque te conoce.
Quería ir con ella. Quería que me viera.
Y entonces dejó de andar.
Bajo la luna, se detuvo y nos miró.
Me miró a mí.
Quizás intentaba decirme algo, no lo sé. Seguramente ni sabía que yo estaba allí.
Pero la amaré toda mi vida.
Pertenece a una serie de cómics que he releido hace poco. No hace falta el contexto. La idea está ahí. Y si alguna vez os habéis enamorado de verdad, la habréis reconocido. De la misma forma que si alguna vez habéis sufrido el más terrible de los desengaños, reconoceréis esto tan perfectamente que os recorrerá el cuerpo un escalofrío...:
- ¿Has estado enamorado alguna vez?
- En cierta manera.
- Horrible ¿verdad?
- ¿En qué modo?
- Te hace tan vulnerable. Abre tu pecho y tu corazón y alguien puede entrar en ti y destrozarte. Levantas tus defensas. Construyes toda una armadura. Durante unos años, para que no te hagan daño, y una persona estúpida, idéntica a cualquier otra, entra en tu estúpida vida... Les das un pedazo de ti. No te lo piden. Hacen algo estúpido un día. Te besan o te sonríen, y entonces tu vida ya no es tuya. El amor te hace rehén. Entra en ti. Te devora y te deja llorando en la oscuridad, y una frase como "seguiremos siendo amigos" o "muy perspicaz" se convierte en una astilla de cristal que te atraviesa el corazón.
- Qué pintoresco.
- Duele. No sólo en la imaginación. No sólo en la mente. Duele el alma. El cuerpo, es un dolor interior que te desgarra y es real. Nada debería poder hacer eso. Y menos el amor. Odio el amor.
Estos textos pertenecen a Neil Gaiman, dentro de su obra maestra: la serie de "Sandman". En ella habla sobre el poder del sueño, de la fantasía, del amor y de la muerte... Sí, de la muerte habla mucho, o mejor dicho, de Muerte, pues no sólo es una persona física, sino uno de los mejores personajes que ha dado el cómic moderno. Precisamente este personaje tan alejado de ideas previamente estipuladas, se convirtió en protagonista de un par de volúmenes aparte de la serie principal. Os voy a contar algo que pasa en el segundo de ellos.
Es sobre dos chicas que se quieren, llevan años juntas pero parece que las cosas no van bien entre ellas. Un día, Muerte viene a llevarse a una de las dos, y la otra hace un extraño conjuro que le permite adentrarse en un mundo sobrenatural, una especie de limbo, para ir a por su novia. Cuando por fin la alcanza, le dice "Lo siento, creo que ya no te quiero". La otra le mira sonriendo y dice "Tonta. Dices que ya no me quieres y sin embargo has venido hasta las puertas de la muerte porque te necesitaba. ¿Qué es eso sino amor?".
Eso digo yo. ¿Qué es, sino amor?




Tratando de descubrir los misterios del sexo en esta extraña sociedad que nos ha tocado compartir. Si decidís acompañarme, puede que entre todos consigamos llegar a alguna conclusión... Porque todos somos sexualmente activos ¿no? Pues salgamos del armario y hablemos de ello de una vez.
ronymiel dijo
Tu burlaste al guardián de mis ideas y te robas lo que quiero expresar... todo, todo eso me pasa igual...
13 Diciembre 2008 | 08:05 AM