Roto
En mil pedazos. Como no lo había estado antes, y lo he estado un par de veces. Desorientado y extrañado. He tocado el cielo, durante casi ocho años he vivido la felicidad de saber que estás con la persona que te completa, te comprende y te quiere más allá de toda lógica. Durante casi ocho años he dado, compartido y amado más de lo que nunca esperé recibir de la vida. Ella lo es todo para mí, la persona que me entiende cuando no consigues explicarte, la que te hace reconocer tus errores sin pretender cambiarte, la que te anima a ser mejor persona para estar a su altura. Sé que lo he sido todo para ella durante todo este tiempo, que nunca se sintió abandonada o decepcionada, que le dí todo lo que necesitaba y que también la ayudé a ser mejor persona. Y nada de todo eso ha impedido que dejemos de estar juntos. Sin reproches, sin discusiónes, con lágrimas y abrazos, parece que lo que sentíamos, lo que nos hacía volar por encima de las nubes, se terminó.
Le dije que somos valientes, que dice mucho de nosotros el que no nos conformemos, que aún estando mejor que la mayoria de las parejas no queramos menos de lo que teníamos. Nadie parece entenderlo, a veces ni nosotros mismos. El tiempo parecía poder arreglarlo, porque de alguna forma, ya habíamos estado alli y siempre habíamos conseguido reencontrarnos, como si nunca nos hubiéramos ido. Pero esta vez no. Esta vez hay otra persona, y una nueva vida en el horizonte. Y sé que nunca nos alejaremos porque seguimos siendo lo mejor que tenemos, porque nunca dejará de ser mi mejor amiga y nunca dejará de mirarme con el mismo cariño.
Toca mirar hacia delante, padecer todo el dolor de saber que has perdido lo más maravilloso que alguien puede tener en esta vida, el amor verdadero, y luego levantarse y caminar por una vida que parece más gris que nunca sin la compañía de su sonrisa. Cómo la echo de menos.
Todo el mundo me dice que el futuro deparará cosas buenas, y no lo dudo, pero yo tengo el listón demasiado alto. Tanto como para pensar que nunca podré encontrar esa complicidad, ese cariño, esa mirada en ninguna otra persona. Eso, por encima de todo lo demás, es lo que me da más miedo. Por eso, este blog, al igual que mi vida, son a partir de ahora, sexualmente inactivos. Porque estoy cansado de intentar, de buscar, de tropezar, porque a veces sólo queda llorarlo todo y tratar de recomponerse, porque no soporto otro golpe más como éste, capaz de hacerme sufrir como nunca antes.
Sólo espero que la nueva persona en su vida sea consciente de su inmensa suerte, del regalo que ha recibido, y la cuide y la valora como hice yo, y como se merece. Y que ella sea todo lo feliz que pueda, pero que tampoco se conforme nunca.
Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.



Tratando de descubrir los misterios del sexo en esta extraña sociedad que nos ha tocado compartir. Si decidís acompañarme, puede que entre todos consigamos llegar a alguna conclusión... Porque todos somos sexualmente activos ¿no? Pues salgamos del armario y hablemos de ello de una vez.
solounpoco dijo
Sólo puedo decirte que ánimo y que esto sigue para adelante.
Saludos
7 Octubre 2008 | 06:44 PM