Las nubes se han escondido. El sol saluda desde lo alto y una sonrisa asoma por fin desde mi interior. Ha sido una semana larga, pero parece que se termina. Llamo a mi novia para contarle que necesito salir de casa, que hace un sol increíble y que tenemos que ir a aprovecharlo. Está de acuerdo. Salimos a pasear.

Cuando la veo venir, sonrío. El buen tiempo se refleja en su cara también. Está preciosa. Nos besamos.

Después de un pequeño paseo decidimos tirarnos en un parque, en el primer hueco libre que encontramos. Miramos a nuestro alrededor. El sol hace mella en todo el mundo: el parque está lleno de gente sonriente, de perros que corretean, de carritos de niños empujados por padres parloteantes. Hay chicos sin camiseta tomando el sol y niños y niñas jugando por todos lados.
Nos tumbamos boca arriba. El cielo está completamente azul. Un azul que da gusto mirar, que transmite paz. Nos cogemos la mano. Al cabo de un rato me incorporo. Vuelvo a echar un vistazo.

Gente que toma el sol, gente leyendo. Una chica leyendo, sentada enfrente de nosotros.

Me fijo en ella. Es guapa. Acaricia la hierba junto a ella de forma distraída mientras sigue enfrascada en la lectura de su libro. Me doy cuenta que el libro está forrado con papel de periódico. No quiere que la gente a su alrededor sepa qué está leyendo. De pronto alza la vista. Nuestras miradas se encuentran, quizá por casualidad, o quizá porque estaba notándose observada. Mi primer impulso es bajar la vista, avergonzado de haber sido pillado con las manos en la masa, pero me mantengo firme. Esbozo algo lejanamente parecido a una sonrisa. Ella no se inmuta, pero me sigue mirando. A los pocos segundos vuelve a su libro, pero ha dejado de acariciar la hierba. Ya no está cómoda.

Me vuelvo a tumbar, pensando en que la he hecho sentir incómoda. No me gusta que nadie se sienta así por mi culpa. Estoy convencido de que cuando vuelva a mirar hacia allí, ella se habrá marchado, igual de avergonzada por mi mirada que por el libro que está leyendo. Giro la cabeza y veo a mi novia sonriente.

-Es guapa.
-¿Te gusta?

Me vuelvo a levantar. Ella sigue allí, y ahora nos está mirando. Mi novia se pone a mi lado, parece que va a decir algo, noto que ahora se están mirando entre ellas. Mi chica le sonríe y después, sin apartar los ojos de ella, me besa en la boca. Lentamente. Uno de esos besos húmedos y sensuales que le despiertan a uno del sueño más profundo.
Se aparta de mis labios.

-Es guapa.- Repite.
-Sí que lo es.

La chica sigue mirándonos, juraría que con un pequeño rubor en su cara. Ha cerrado el libro. Se levanta. No deja de mirarnos, hasta que, de pronto, se da cuenta de que no ha separado la vista de nosotros y, al parecer avergonzada, baja la cabeza, recoge su bolso y camina en dirección opuesta.

-Qué pena.

Mi novia me pellizca. A lo mejor se pensaba que yo creía estar soñando. O a lo mejor sólo quiere que reaccione.

-Ve a por ella.
-¿Cómo?
-¿Quieres que te lo deletreé?
-Se está yendo.
-Ve a por ella.

Y casualmente, deja caer su mano sobre mi entrepierna. Me acaricia disimuladamente, como si su mano no pretendiese excitarme.

-Ve a por ella...- Me susurra lentamente al oído ésta vez.

Algo aturdido y con una excitación que ha llegado de golpe y no parece dispuesta a irse, me levanto y salgo andando en la misma dirección que tomó la chica.

La he perdido de vista, pero el sitio no es tan grande. Acelero el paso, apenas consciente del incremento de mis pulsaciones. No sé muy bien qué estoy haciendo, y desde luego no tengo ni la más ligera idea de lo que voy a decir cuando la encuentre. Si la encuentro.

A la salida del parque me doy cuenta de que la he perdido. No está. Una horrible sensación de desesperación se apodera de mí. "¿Qué esperabas?" me pregunto a mí mismo... "¿Qué creías que iba a pasar?". Nada. Nunca pasa nada. Ya sabes que siempre es así.

Vuelvo por dónde he venido, y al darme la vuelta la veo, sentada al pie de una columna, con el libro en la mano. No me está mirando, aún no me ha visto. Pero ahora soy yo el que no puede reprimir un repentino ataque de vergüenza. Me dispongo a bajar la mirada y pretender que no la he visto cuando ella se da cuenta de mi presencia.

Sorprendida, casi asustada, me mira. Mi gesto no debe ser muy diferente al suyo, y puede que gracias a eso su rostro se relaje un poco. Sin pensar en lo que estoy haciendo me acerco a ella. No se mueve, no aparta su mirada, agarra con fuerza su libro empapelado con la sección de anuncios por palabras.
Me quedo mudo. En mi cabeza estoy pensando mil frases con las que iniciar una conversación y todas ellas me parecen estúpidas. Ella parece expectante, pero noto que me entiende. Nos relajamos.

Sin saber muy bien cómo, la invito a que me acompañe de vuelta. De nuevo ella me entiende. Caminamos sin romper nuestro silencio de vuelta al parque, y antes de llegar nos encontramos con mi novia. Nos mira sonrientes. Se acerca a mi y vuelve a repetir el beso de antes. Un beso tan íntimo y tan excitante que la chica no puede evitar sentirse un poco incómoda. Pero mi novia es muy lista. Sabe lo que hace. En el momento justo, le acaricia el brazo sin dejar de sonreir. Le dice sin hablarle, que ese beso era para ella, que no es ninguna intrusa. Le coge las manos y, manteniendo su preciosa sonrisa, se acerca a ella y la besa, al principio tímidamente, luego con toda la pasión e intimidad con la que me besaba a mí segundos antes.

No dejo de mirarlas. De repente me parece que estoy fuera de mi cuerpo, que estoy viendo una película protagonizada por extraños. Que no estoy allí.

Me miran. La chica comprende que la excitación que siente ahora mismo ha vencido al temor.

-¿Nos vamos?- Dice mi novia.

Nos habla a los dos. Ambos lo comprendemos. Parece que lleva toda la vida enamorando a mujeres en parques. Todos sus gestos son tan naturales y tan sutíles que es difícil no relajarse ante sus presencia. Me pregunto quién de los tres estará más nervioso.

Empezamos a caminar hacia su casa. Hablamos. De nada en concreto, de todo un poco. No le pregunto por el libro que está leyendo. Hay cosas que es mejor guardárselas para uno mismo.