Dejarse llevar
Hay un momento mientras estás haciendo el amor con tu pareja, en el que llegas a un grado de excitación tal que sientes que harías cualquier cosa por poder prolongar el placer. Es un momento en el que tu cerebro pierde el control y tu cuerpo es dominado por la simple y llana lujuria...
Puede que ese momento, tan placentero y tan adictivo, sea lo que ha llevado al sexo al ostracismo en el que vive dentro de nuestra sociedad. La gente "respetable" no puede permitirse perder los papeles de semejante forma, así que sentencian que algo que es TAN bueno... pues eso... no puede ser bueno.
¿Os imagináis lo que sería vivir en un mundo que no se avergüenza de semejante momento, sino que lo celebra con alegría?
Llevado al límite de la pasión, dejarse llevar por ella puede ser uno de los momentos más alucinantes que podemos experimentar. La cercanía, la intimidad y el cariño que sientes por la persona con la que estás disfrutando de vuestros cuerpos puede incrementar exponencialmente las sensaciones. Todos podemos llegar a un punto en el que, literalmente, perdemos la cabeza.
Supongo que de ahí surgen las "perversiones" y diferentes variantes que pueden practicarse dentro del sexo. Y si nos salimos del momento y contemplamos lo que hemos sido capaces de hacer por alargar el éxtasis, probablemente muchas veces nos sintamos avergonzados.
¿Por qué? ¿Por querer disfrutar al máximo del sexo?
Vale, probablemente habrá quien se excite vistiéndose de mujer y follando con un sombrero napoleónico mientras grita "a mi la legión". No es la mejor manera de hacerse una foto para la orla de la universidad pero, ¿a quién le importa la orla? Se trata de pasarlo bien. Cada cosa tiene su momento y disfrutar de nuestro cuerpo en la mejor forma que nos parezca debería ser equivalente a... no sé, a preferir la comida más salada o menos salada, con pepinillos o sin ellos. A preferir la ropa de color azul marino sobre la negra, o a no querer jubilar nunca tu caja de herramientas.
El sexo nos alimenta como individuos. Nos fortalece el espíritu y nos alegra el cuerpo. Llevamos siglos negándonos los placeres que puede proporcionarnos porque ciertos elementos poderosos afirman que dejarse llevar por la lujuria nos lleva a una vida de perdición.
El sexo es la única droga que puede llegar a ser beneficiosa para el cuerpo. Se puede usar como medicina, como terapia, como celebración, como puro gozo y satisfacción. Cómo queremos usarlo y en qué medida vamos a dejar que nos afecte, depende de cada uno.
¿Cuánta gente conocemos que se cohíbe a si misma? ¿Que no se permite dejarse llevar por deseos impuros? ¿Cuánta gente que hipócritamente no se atreve a reconocer la importancia del sexo en sus vidas, temiendo quizá llegar a ese lujurioso punto en el que se podrían avergonzar de si mismos?
Haz el amor y no la guerra... ¿Cuántas guerras habría si la gente se atreviese a follar y se eliminasen las paredes que nos han estado limitando toda la vida?
Creo en el sexo como forma de expresión del ser humano. Y creo que hacer el amor es una forma de celebrar que estamos vivos y que nos alegramos por ello.
Alegrémonos más a menudo entonces...




Tratando de descubrir los misterios del sexo en esta extraña sociedad que nos ha tocado compartir. Si decidís acompañarme, puede que entre todos consigamos llegar a alguna conclusión... Porque todos somos sexualmente activos ¿no? Pues salgamos del armario y hablemos de ello de una vez.
Nick Furia dijo
Sí, tío, habría menos guerras, eso seguro, y si la gente follara más todos tendríamos una sonrisa de oreja a oreja de flipar...
Fuerza y honor.
Lenny for president, ya.
3 Febrero 2007 | 05:51 PM