¿Homosexualidad reprimida o heterosexualidad liberada?
En un mundo perfecto todos seríamos bisexuales. Es un pensamiento que me viene a la cabeza de cuando en cuando desde hace bastante tiempo.
Tiene sentido ¿no? Si buscas una noche de placer y eres bisexual tienes el doble de posibilidades de triunfar. Aunque para que eso fuera realmente cierto, el resto de la gente tendría que ser también bisexual.
Y ahí reside el quid de la cuestión. ¿Qué es lo que hace a un bisexual?
Para muchos gays, la bisexualidad es negarse a admitir que eres homosexual. Por el contrario para muchos heteros es al contrario, un homosexual que no se atreve a reconocer que es heterosexual.
Para mí, un bisexual puede ser todo lo anterior y nada de lo anterior.
Pero volvamos al principio. Al placer de disfrutar del sexo. De cualquier sexo. Creo que es una cosa legítima y sana probar todo aquello que te haga disfrutar en la cama. Puede que te vayan los fetichismos, la sumisión, el travestismo... todo vale con tal de disfrutar al máximo del sexo, siempre y cuando haya respeto y entendimiento mutuo entre la pareja (o el grupo) que están haciendo el amor.
La bisexualidad, por tanto, puede ser una de esas prácticas estimulantes. Puede que la idea de probar el sexo con alguien de tu mismo género te seduzca y te provoque morbo y/o curiosidad hasta el punto en el que desees probarlo. Y que después de probarlo te guste y decidas ponerlo en práctica de vez en cuando con tu pareja, o por tu cuenta.
Evidentemente no a todo el mundo le van las mismas cosas. A mi no me va vestirme de mujer, así que no lo voy a hacer. Pero... ¿si no lo pruebas, como sabes que no te gusta? Es un buen argumento. No obstante hay cosas que todos sabemos que no nos gustan y punto. A mi no me excita la ropa de mujer como no sea resbalando sobre su cuerpo hasta llegar al suelo, así que no tengo necesidad de probarme un vestido para saber que eso no es lo mío. Así pues, no necesitaríamos probar el sexo homosexual si no sentimos que realmente nos provoca curiosidad.
Ahora, ¿qué ocurre cuando la idea nos seduce? Sinceramente, creo que lo más sano es probarlo y ver qué tal funciona. ¿Y si eso ocurre y decidimos que nos gusta?
Bueno, quizá es que tenemos algo de bisexuales al fin y al cabo.
Yo establezco una diferenciación clara entre alguien que hace el amor con personas de su mismo sexo como forma de disfrutar de su cuerpo, y alguien que se siente atraído afectivamente por personas de su mismo sexo.
Como he mencionado en otros artículos, yo puedo acostarme con una chica que me atraiga sexualmente y no por ello traicionar a mi novia. A mi novia la quiero. El sexo con ella es fundamental y me encanta, pero también me encanta masturbarme o hacerlo con otra persona a la que no conozco de nada pero que me atrae físicamente. No tiene nada que ver con el amor, y si tu pareja está de acuerdo con ello, creo que es algo bastante sano para la relación (aunque claro, cada uno con sus propios términos). Eso no quiere decir que sea lo mejor para TODAS las relaciones. En absoluto. El caso es que, si hacer el amor con otra persona es algo legítimo como forma de disfrutar de nuestra sexualidad ¿qué diferencia hay en hacerlo con alguien de tu mismo sexo? Ninguna. No hay ningún sentimiento afectivo de por medio. Es simple placer. Hedonismo puro.
Otra cosa sería si las personas del mismo sexo te atraen desde un punto de vista sentimental. Entonces empieza la diferencia.
No es lo mismo follar con alguien de tu mismo sexo que enamorarte de alguien de tu mismo sexo.

Y dicho esto, ¿puede alguien ser capaz de enamorarse indistintamente de hombres y mujeres? Pues puede ser, pero creo que sería una pequeña minoría. La mayoría siempre preferimos el chocolate o la vainilla, pero nunca las dos.
Así que un verdadero bisexual es alguien extremadamente raro de encontrar. Pero alguien que disfruta del sexo con ambos géneros es mucho más frecuente. ¿Es un comportamiento provocado por la promiscuidad exclusivamente? Bueno sí y no. Evidentemente, la gente que tiende a la promiscuidad es la que menos problemas tiene a la hora de relacionarse con gente de su mismo sexo, pero probablemente el deseo de explorar y experimentar con nuestros cuerpos nos pueda acabar llevando por este camino.
También hay que señalar que es radicalmente distinto el concepto de la bisexualidad que tienen mujeres y hombres.
Las mujeres, al menos, gran parte, ven la bisexualidad como una fantasía sexual. Los hombres, por contra, lo ven como algo sórdido y relacionado con una homosexualidad de la que la mayoría busca alejarse.
Decía Freud que todos éramos bisexuales en potencia. Y quizá lo seguimos siendo sólo que nunca nos preguntamos por ello.
¿Alguien se anima a probar?

Angelina Jolie, una de las pocas famosas que se han atrevido a declarar líbremente su bisexualidad.


Tratando de descubrir los misterios del sexo en esta extraña sociedad que nos ha tocado compartir. Si decidís acompañarme, puede que entre todos consigamos llegar a alguna conclusión... Porque todos somos sexualmente activos ¿no? Pues salgamos del armario y hablemos de ello de una vez.
Arm dijo
De nuevo felicidades por tu blog, acabo de iniciarme en este mundo con cuatro tonterías pero siendo consciente de las posibilidades expresivas que ofrece. Con tu permiso te he incluido como enlace.
Un saludo,
Arm
25 Septiembre 2006 | 06:41 PM